martes, enero 30, 2007

Whistler 1-3/Dic/2006

De todas las escursiones realizadas ésta es la que más me ha gustado. Realmente, el finde en Stevens Pass fue un "preparatorio" para disfrutar de Whistler en condiciones.

Whistler es un pequeño pueblo de Canada en la región de British Columbia (o como pone en las matrículas de los coches Beautiful British Columbia -y no mienten-). ¿Por qué había que prepararse? Bien, se trata de las montañas con mayor superficie esquiable de América del Norte. Por tanto, interesaba ir allí con el mayor número de leches ya puestas.

A mí Canadá me encanta y ya el viaje tenía muy pinta. De camino a Canadá, y siendo principios de Diciembre, había muchísimas casas decoradas en plan navideño. La verdad que ir en esas fechas a Canada es un poco la imagen idílica de la navidad que tenemos todos grabada de pequeños.

Sin embargo, estuvimos a punto de anular el viaje porque durante la semana estabamos en medio de un temporal de nieve (creo que incluso se oyó algo en España). Me dieron que incluso algún árbol se cargó el Puente de Capilano y Vancouver tuvo serios problemas durante una semana. El caso es, que como buenos españoles, fuímos (y sin cadenas). Se esperaban temperaturas de -10 y -12 grados.

Tras cinco horas de viaje y de ver casas bonitas llegamos a Whistler, no sin antes echar una meadilla en la nieve a la entrada del pueblo (recuerdo que eran 5 horas). En mi vida había visto tanta nieve junta. Al principio, no podíamos entrar en casa, por lo que echamos una pequeña guerra de bolas de nieve. La nieve estaba tan suelta que se hacía polvo antes de impactar. No nos quedó más remedio que tirar directamente las personas a la nieve.

Finalmente pudimos entrar en casa. Menudo shock! Pedazo de cas!! Hasta que la había alquilado se quedó sorprendido. El caso fue que habrimos la puerta y a cenar. Un garito con un poco de rasca y para mi gusto caro. Pero estaba bonito. Ese día ni salimos de marcha. Estabamos muy cansados.

SÁBADO:
Tocó madrugar para aprovechar el día. Alquilar los esquís y a esquiar. Realmente en el pueblo "Whistler" hay dos pedazo de montañas: Whistler y Blackcomb. El sábado fuimos todos a la que estaba sólo 5 minutos más cerca (con autobus gratuito para ir a la una o a la otra). Es decir, Blackcomb. El domingo nos enteramos que era el peor sitio para los principiantes.

Cogimos el telesilla y subimos a la pista verde. Realmente subimos, subimos, y seguimos subiendo un montón de tiempo. No se cuántas veces más grande es esto que Stevens Pass. Yo ya estaba sufientemente acojonado pensando en que todo ese tramo después habría que bajarlo.

No tardé mucho en darme cuenta de que Blackcomb era una mala elección para los novatos. Nada más empezar a bajar la pista verde, una rampa salvaje en curva a la derecha (y yo sin control direccional -giraba pero no sabía muy bien cómo-). Los que sabían decían que era peor que algunas azules de Stevens Pass. Tras pasar esa bajada y empezar un camino más suave, llegamos a un camino con poca pendiente, poca anchura y muchos árboles a los lados. En definitiva, esa primera bajada fue un calvario, pero también una gran escuela. Al final del recorrido ya iba rápido, controlaba mejor la dirección e incluso salí airoso de alguna placa de hielo.

Bajamos una vez más por la verde. Después, lo típico que haría cualquier español que se precie, bajar por una azul. Ese fue el segundo gran error del día. Me metí una leche no muy gorda, pero como la pendiente era tan grande no podía dejar de caer montaña abajo y yo como una cucaracha patas arriba. Ví como unas chicas se partían de arriba mientras resbalaba con la espalda en el suelo y la cabeza hacia la parte baja de la montaña y las piernas al alto con sólo un esquí. Por fin paré después de unos cuantos metros; en tiempo serían unos 5 interminables segundos. Un niño, que también bajaba por la pista azul recogió el esquí y me lo trajo. ¡Maldito enano!, ¡vaya humillación! Una de las ventajas de bajar con tanta pendiente es que cuesta poquísimo levantarse porque ya casi estás de pié. Fué una gran escuela, y ya bajaba por las pistas y aunque tenía muchos ¡uyss!, me caí muy pocas veces.

Por la tarde una merecida siesta, de la que ya no se levantó uno de los que vino a esquiar y acabó cansadísimo tras Blackcomb. Algunos no esquiaron más al día siguiente. Nos fuimos a cenar, esta vez a un sitio igual de carillo pero que se comía bien (ya me conocéis, quiero decir "mucho"). Lo primero que impresiona del pueblo, es lo bonito que es. Casas preciosas (nada que ver con lo que se ve por USA, que como dice Quini, se parecen a la segunda casa del cuento de los tres cerditos), el pueblo decorado en plan navideño con mucho gusto, todo nevado, precioso. Además con las piscinas de agua caliente al aire libre (y nosotros poniendo Climalit en las ventanas; hay que joderse!). (Es curioso eso de ir disfrazao de esquiador y al lado que estén bañandose en biquini).

Salimos de marcha y lo típico de Canadá: un garito lleno de un montón de lo que mis amigos llamaban "tías buenas" (ya sabéis que yo hace siglos que no uso estos vocablos así... seguidos). Esas muchachas tienen un carácter muy similar al de las americanas con la ventaja de ser canadienses. Hubo un espectáculo porno amateur en medio de la pista cortesía de un chico y una chica que se conocieron allí mismo. Como diría Paul, ¡qué país!. Nosotros nos fuimos a la cama, que al día siguiente también teníamos que madrugar. En el camino de vuelta, una leche con el coche por culpa de que el que conducía pensaba que controlaba más de lo que realmente controlaba. Me cabreó bastante por lo que podría haber supuesto, pero bueno, al menos él tomo conciencia de lo que podría haber supuesto.

DOMINGO:
Madrugón y primero a Blackcomb porque ya conocíamos la montaña y temíamos a Whistler. En la bajada, grabamos con la cámara de video. Éste es el único documento gráfico que tengo. Muy divertido. Bajamos la verde y un esquiador experimentado se cayó dos veces, lo que dice mucho de aquella verde (yo una y afortunamente no sale en el video jejeje). Subimos a Whistler (mucho más tiempo de subida) y eso que íbamos en unas especie de ascensores con capacidad para unas 10 personas. Arriba del todo, espectacular. Unas pistas anchísimas con una pendiente buena. Perfecta para aprender a esquiar. La bajada eterna. Hay que parar a descansar. En todo el día sólo subimos 3 veces a Whistler y una a Blackcomb de lo que se tarda en bajar. Acabas agotado. Me caí muy poco ese día. Ya bajaba bien por las verdes y me defiendo en las azules de allí.

Después lo peor: recoger las cosas y para casa. Adios casita de PM, adios pistas alucinantes, adiós paisaje con sus montañas y sus laguitos, estos guarros seguro que echaron de menos los paisajes discotequeros,... Un sitio de ensueño para traer a la pareja aunque no sea para esquiar (en la nieve). Es difícil describir como recuerdo este viaje. Lástima no tener fotos ni poder colgar el video.

La nota negativa se la llevó Aingeru que olvido la "mariconera" en un McDonalds o algo así. Llevaba el pasaporte, cámara de fotos, discos duros portátiles, ... Para entrar en USA, bastaron 240$ (increíble tanta seguridad, para que luego puedas pasar pagando -supongo que aparecería su entrada en USA y los datos del I-94). Renovar el pasaporte, más pasta, tener que ir Madrid a volver a hacer la visa, .... En fin, millones de problemas. Esto da que pensar si alguna vez os encotráis un bolso o una cartera de alquien. Increíble los problemas que puede acarrear.

Aunque no son mías, he encontrado un album que os puede dar una idea de dónde estuve:
Fotos no mías
Web de la estación

domingo, enero 21, 2007

Stevens Pass 18/Nov/2006 (sábado)

Después de tanto tiempo, me he propuesto actualizar de nuevo el blog. Muchas cosas os sonarán porque ya os las he contado en persona. Lo bueno es que ahora podréis ver algunas fotos.

A mediados de Octubre fuimos a pasar el sábado a la estación de esquí de Steven Pass que está a poco más de una hora de Seattle. Yo no había esquiado en mi vida y tiene narices que haya aprendido en USA.

Alquilamos el equipo y compramos el pase para usar los remontes. ¿Profesores? Por favor, somos españoles y los españoles aprendemos a ostias. Dicho y hecho. Había una pequeña cuesta por la que nos tirábamos los novatos. Al lado, una soga que nos subía de nuevo ese pequeño tramo de cuesta. El proceso de aprendizaje es realmente sencillo. Es la técnica de: coger al niño, montarle en una bicicleta y tirarle cuesta abajo; el instinto de supervivencia hace el resto. La naturaleza es muy sabia y lucha por mantener la verticalidad, pues sabe que así no hay dolor, pero la gravedad es implacable. Hay una barrera psicológica. Cuando llevas más de 2 horas dándote leches, te preguntas: ¿he sido tan imbécil de pagar por estar más de dos horas dándome leches?

Mis compañeros se fueron a tomar un café, mientras yo, que soy muy cabezón insistía. El tema es el agotamiento. El estar impulsándote con los "palillos" es agotador, cuando te caes y te quedas como una cucaracha boca arriba cuesta mucho levantarte. Hubo un momento que casi me mareé del cansancio.

Por fin, llegaron los que se habían comprometido a enseñarnos. Como estaba yo sólo, consiguieron convencerme a que subiera una de las pistas verdes. A mi no me convencía esa teoría de que buscando más pendiente aprendería mejor. A mi esa teoría me inducía a pensar a que la leche sería más gorda. Finalmente subí. Cuando empecé a ver que eso subía y subía y veía la pista y pensaba... ésto es una pista verde!?

Me tiré desde arriba me caí nada más bajar del telesilla (tuvieron que pararlo). Me caí algo así como unas 6 veces, pero notaba que ya mantenía la verticalidad. Otra cosa era el control direccional. Cuando llegué abajo, me sentía que había esquiado.

Después animé a Luis y a Pilar a hacer lo mismo que había hecho yo. Luis notó como yo la rápida mejoría. Habíamos hecho más en 10 minutos que en dos horas por una cuestecilla suave. Pilar no ha vuelto a bajar una pista desde ese momento (no se adaptó a eso de esquiar).

A partir de ahí, subir y bajar consecutivamente, y siempre varias leches en la bajada (sin olvidar la tradicional caída del telesilla). Ya al final, cuando quedaba poco más de una hora para irnos, ocurrió un gran hito: conseguí bajar del telesilla sin la oportuna caída. Se bajaron los del telesilla y todo a aplaudirme.

Finalmente ya tenía algo de control direccional, bajaba rápido, en una mezcla de paralelo y cuña. Fue por tanto al final, muy al final de la tarde cuando pude disfrutar del esquí.

El paisaje... muy chulo. Por estraño que parezca, nos hizo buen tiempo. Además casi no hubo gente y la nieve era cojonudo. Fue sin duda un día perfecto para aprender a esquiar.

Os dejo "las pruebas".
Fotos
Web de Stevens Pass

jueves, noviembre 02, 2006

Halloween 2006

Bien, pues aunque yo era un poco reacio a eso de comprarme un disfraz, finalmente pasé por el aro (todo el mundo se iba a drisfrazar menos yo). Así que el sábado me compré un disfraz de cirujano (curiosamente, la mayoría de los disfrazes no eran para dar miedo). Aquí los americanos no iban muy disfrados, nosostros eramos unos treinta y tantos o más disfrazados por la calle y cantando el Asturias patria querida.

Inicialmente la fiesta se celebró en un edificio de apartamentos (los Harbor Steps). Allí fue donde se alcanzó la mayor tasa de alcohol en sangre. Después salimos a un par de garitos (en el primero nos dejaron entrar gratis por la fiesta que veníamos montando).

Yo me había armado con un edding cortesía de Boeing intentando rememorar una personalización de camisetas que hicimos en mi pueblo. La cosa se desmadró un poquito jejeje.

Por último decir que lo realmente sorprendente fue el martes (el verdadero día de Halloween). La gente venía disfrazada al curro. Una de las cajeras del comedoriba con la cara pintada como una calavera y el cuerpo como una peli porno de esas de moteros con cuero (¿existe ese género?). También sorprendente una maqueta del A380 en el Atrium de Boeing. Hecha con una caja de cartón abierta por arriba de la que salían un montón de cables sueltos, en plan como si fuese muy cutre y como no, el piloto... francés.

Besitos
Halloween

El Cowgirls (imágenes de archivo)

Se que he hablado mucho del Cowgirls y del ambiente de Seattle. Unas fotos valen más que mil palabras. Decidme si quizá soy un poco exagerado. Estas fotos las conseguí el otro día que las había hecho un colega (David).
Cowgirls

Seattle empieza a ser Seattle

Ésta es la previsión del tiempo para los próximos 10 días. Por lo visto, esto es así desde Noviembre hasta Marzo. ¡Si lo vieran los murcianos!

domingo, octubre 29, 2006

Modificaciones al blog

Estoy modificando todo el blog para que tenga el formato de los últimos post. Las ventajas son:
- Puedo poner muchas más fotos por tema.
- Me quito el jaleo que me suponía introducir las fotos en el texto. Tenía que trabajar en dos sitios y ninguno de ellos era amigable, por lo que muchas veces tenía el texto escrito semanas hasta que tenía un hueco para introducir las fotos en el blog (un coñazo).
- Para vosotros también es mejor porque el sistema antiguo tardaba mucho en cargar las fotos. Ahora veréis que podéis ver muchas más fotos en menos tiempo.

Ahora lo que hago es introducir el texto y, normalmente, al final del mismo pondré unos links a las fotos asociadas. Tras pulsar el link os aparecerá un mosaico de fotos pequeñas. Muchas de las fotos están comentadas para que sepáis qué es lo que se está viendo. Para visualizar las fotos tenéis dos opciones:
1. Pulsar el botón que pone: "Slideshow" justo encima de la primera foto. Esto enseña una foto cada cierto tiempo (se puede controlar).
2. Si se hace click en una foto, ésta aumenta su tamaño. Podemos hacer zoom, y tenemos controles para ver las siguientes o anteriores. A mi éste es el modo que más me gusta.

Por último, el propósito de este mensaje es deciros que me he pasado buena parte del finde modificando los mensajes antiguos. Por tanto, en aquellos mensajes en los que habían fotos y ahora hay un link en su lugar, pues podréis tener la oportunidad de ver más fotos (ya sabéis, las censuradas).

Espero que estéis disfrutando del blog.

viernes, octubre 27, 2006

Museo del vuelo.

El treinta de Septiembre fuimos al museo del vuelo. Como veis me cuesta mantener el blog. Es increible los medios con los que cuentan estos americanos, porque cuesta creer los aviones que se pueden ver en un museo. Además, nos hicieron descuento enseñando la badge de Boeing.

Este museo es otra de las cosas imprescindibles que no se pueden dejar de ver en Seattle.

Sin más preámbulos, os pongo el link para que veáis las fotos con comentarios y todo. Veréis que muchas de las fotos aparece gente que probablemente no os interese. Las fotos no eran mías :oS.

Saludos y disfrutarlas,
Museo del vuelo

miércoles, octubre 25, 2006

Yo en el planeta de los Iwoks

Antes de continuar con mis peripecias, comentaros que voy a cambiar el blog. La forma de trabajar con el blog hace que se muy difícil de mantener. A partir de ahora, dejaré sólo texto en el blog y pondré enlaces a páginas que tendrán las fotos con tamaños más normales. De estas forma se podrá visualizar más rápido. También comentaré todas la fotos que pueda para que cobren sentido. Dicho esto:

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Este finde ha estado muy bien. El viernes estuve en el Crocodile cafe. Como siempre hasta ahora, no decepcionó. Por 10$ (8€ o menos) tres conciertos. Me gustó especialmente un tal Adem, que es un británico que tiene ya dos discos y me recuerda a Radio Head. Fue un unplugged total, vamos, que estaba él sólo y su guitarra. El colega muy ecléptico, tocando canciones con tres campanas de juguete en cada mano. Lo compensaba todo cantando de PM. Se atrevió con la canción Unravel de Björk y cantar algo de Björk tiene mérito. Además lo hizo con un ukelele y le quedó impresionante (y eso que no me suelen gustar las versiones). Todo un artista. A mis compañeros no les gustó (...en fin...). También estuvo una mejicana que tocaba con samplers y me gustó menos y el primero era un grupo del que sólo llegamos a los 30 últimos segundos y tenía muy buena pinta.

El sábado al planeta de los Iwoks, o lo que es lo mismo, a Vancouver (Canadá) pasando el finde. Para ser breve, ¿qué se puede decir de Vancouver? La ciudad no es especialmente bonita y no tiene muchas cosas que ver. De hecho, creo que hay más cosas que ver en Toledo que en todo el estado de Washington y British Columbia juntos. La ciudad tiene el centro típico como en Seattle, lleno de oficinas, hoteles y tiendas, grandes almacenes, ... Fuera, los habitantes. Lo único que da algo de color a la ciudad es el barrio chino y no mucho. Después de decir esto, ME ENCANTARÍA VIVIR EN VANCOUVER. Sinceramente, no sé que es lo que tiene que la hace especial:
- La gente está en la callé aunque haga un frío del carajo. La gente está en las terrazas y paseando.
- Estás en un burger y al lado una chica estudiando. En las cafeterías, la gente con un libro, leyendo el periódico, y una pareja de lesbianas demostrando lo mucho que se quieren. Todo tan normal, nada escandaloso. Una pareja de polis gordos esperando la correspondiente cola (todos en fila india) para pedir su café. Nosotros estuvimos mucho tiempo, y ellos estuvieron mucho más tiempo (nos fuimos y ellos se quedaron) en la terraza además. Daba la sensación de que estaban porque tenían que estar, no porque hicicesen falta.
- En una plaza, gente pintando, una mujer (delgada) vendiendo perritos, gente joven afinando un cello y otros instrumentos, más gente leyendo. Una ciudad un tanto utópica, salvo por los vagabundos que también hay unos pocos.
- Conducen como los europeos (vamos que casi se chocó uno conmigo -me pidió disculpas-). Y no son tan exageramente educados como son los americanos. Una chica empujó a uno y le tiró la copa encima. La chica, muy educada, NO le pidió disculpas. El chico empezó a sacudirse todo lo que le había tirado sobre ella. Eso en Seattle no ocurre.
- También reseñable la cantidad de asiáticos. En Seattle hay un montón, pero muy poquitos comoparados con los de Vancouver.
- Tras todo esto, ¿nada más? Sí algo más, todos mis amigos (porque yo no me fijo en esas cosas) coincidimos (digo, coincidieron) en lo mismo: la ciudad con mayor proporción de tías buenas del universo conocido. No sabemos si se debe a que venimos de USA, en donde es francamente difícil ver una chica medianamente guapa. A un compañero le dijeron algo dos chicas y nosotros le preguntábamos que cuástas veces se habían dirigido de esa forma chicas como esas. Increible. Como la genética es así, pues obviamente lo mismo se puede decir de los chicos. Hasta a mí me gustaban (se conoce que la "soledad" ya hace mella como en las cárceles jejeje). Hasta las asiáticas son distintas a las asiáticas de aquí. Además nada de gordos tan exagerados como aquí en Seattle.
- Creo que es una ciudad de más dinero y más cara. Aquí se ven coches increible, pero nada comparado con lo que vimos en el centro de Seattle. Rolls, Bugatti, Maseratti, ...

Creo que es el ambiente que se respira lo mejor de la ciudad. Muy europea. Ir a Vancouver después de estar aquí dos meses casi, es como abrir la ventana y respirar. Es algo muy difícil de describir.

Después vino la marcha o como se quiera llamar a ir a un irlandés y estar 5 horas quieto con una copa en la mano. Eso no es copa de Vancouver, sino de quién decide aburrirse un sábado por la noche. (Yo es que si no bailo...)

Al día siguiente, gano Alonso el mundial (no creo que le ayude como cura de humildad) y el Madrid jejeje. Y para celebrarlo fuimos al parque Standley. Es enorme, y extraordinariamente cuidado. Mucho bosque y playa. Una niebla acojonante se levanta del Pacífico. Por cierto, la noche de Vancouver es fantasmagórica. Grandes rascacielos con la parte superior envuelta en niebla. A mi me recordaba un poco a Gotham (faltaba BatMan).

Finalmente, fuimos al planeta de los Iwoks. Es decir, a ver el puente en suspensión de Capilano (26$ canadienses, vamos... un rabazo -agradable eso sí-). Es un puente muy alto que se mueve demasiado. No da miedo porque parece muy seguro, pero a un compañero casi le tuvimos que atender blanco como la leche. Eso lleva a un bosque tremendo con plataformas suspendidas como en el planeta de los Iwoks y conectadas por pasarelas. Lo mejor de Vancouver con diferencia. Pero muy poco tiempo como para valorar mejor la ciudad. Estoy seguro que repetiremos.

Como diría Luis (curro), un saludrink!

Os pongo enlaces para que veáis miles de fotos (íbamos con cuatro cámaras). Muchas de ellas repetidas y he filtrado algunas de ellas. También he solucionado el que yo aparezco en muchas fotos. Perdonad la cercanía a la cámara:
Frontera de Canadá
Stanley Park
Vancouver: fotos de la ciudad
Barrio chino de Vancouver

Y finalmente, el planeta de los Iwoks:
Capilano Suspension Bridge

viernes, octubre 13, 2006

¿Vivo o sobrevivo?

Este está dedicado especialmente a mi familia. Todos los que me conocéis lo sabéis: soy un inútil. Nos costó mucho mantener engañada a Tere, pero finalmente ella también se dio cuenta de lo que era evidente. Y sé que soys muchos los que os lo estáis preguntando: ¿cómo sobrevivo? ¿va en calzoncillos al trabajo porque ya no tiene ropa limpia?

El comer en USA está tirado de precio. Me compré una pizza que estaba riquísima por 2$ (menos de 2€). El comer mal está tiradísimo de precio. Me pedí un sandwich en un garito un día que tenía un hambre negro, y me dieron tal cantidad de comida que me dejé buena parte en el plato. Todo ello por menos de 6$. Aquí lo que es caro de cojones es comer bien. Por 2.44 libras (1 kilo y poco) de tomates me cobraron casi más de 8$ (más de mil pesetas de las antiguas). Aquí parece que lo que da dinero es montar un huerto y no la igeniería. Así con todo. La fruta es bastante cara, salvo la piña y la banana. En el trabajo tenemos manzanas que las malas valen 60 centimos la pieza. Por cierto, las manzanas aquí tienen un brillo antinatural. También me dió por comprar sandía y no tiene pepitas (eso también ocurre con algunas uvas). El secreto reside probablemente en la ingeniería genética. Del sabor de la sandía sólo una cosa: no compréis sandía.

El pescado también es muy caro (sorprendente teniendo en cuenta que aquí hay puerto -el tercero más importante de USA, creo-). Cómo será de caro que compré atún y salmón y la dependienta me deseó una cena agradable como si fuera una cena para impresionar a mi novia (que yo pensé para mis adentros "si quisiera impresionar a mi novia le enseñaría lo planchadito que voy todos los días al trabajo").

Para no aburriros con las particularidades de esta tierra (que las hay a montones) unas fotitos que muestran que no me muero de hambre.


Aquí no hay galletas María: